Intentó no llevarle la contraria en nada. No quería y no tenía el ánimo de hacerlo. Era algo que se le daba bien, llevarle la contraria a los demás. Ir en contra de todos, pero aveces, con él, prefería guardarse todo eso y mejor omitirlo. Aveces eso podría ser mejor que seguir hablando y decir cosas que no debía, o que después de arrepentiría. -Como digas.- Comentó tratando de restar importancia mientras en sus labios se hacía una pequeña mueca. -Piensa lo que quieras. Conste que yo no he dicho nada al respecto.- Hizo un gesto con sus manos soltando el arco tan solo unos segundos a su vez.
Él tenía razón. Si se iba todo sería oscuridad y quizás todo lo ganado se iría al suelo. Pero quizás ese lugar lleno de recuerdos a su alrededor no iba a ser su mejor aliado. Al menos no por ahora y en esas circunstancias. Frunció el ceño y pensó para sí misma en unos momentos. ¿Qué hacer? Irse y dejar todo allí. Era una buena opción después de todo. O tal vez seguir con un intento de vida normal. O algo parecido a vida normal. -Sí, de verdad quiero volver.- Musitó rodando los ojos. Soltó un suspiro a su vez tratando de no mostrar ningún tipo de sentimiento o algo parecido al momento. No le convenía en todo caso.
No puso objeción al momento en el cual el le quitó el arco, prefirió dejarlo así y ya. No iba a discutir ni mucho menos. Al fin y al cabo no podría hacer mucho más de lo que ya había pasado. Así que ahora le importó un poco menos.
Se puso de pie de a una y quedó derecha cruzando ambos brazos sobre su pecho mientras trataba de demostrar el rostro más inexpresivo que tenía. Aunque parecía casi imposible. -No me voy a morir por volver.- Rodó los ojos e hizo un leve ademán con las manos sin mucho interés. -Si no lo he hecho hasta ahora, dudo hacerlo en este momento. ¿entendido?- Pronunció con cierta fuerza en su voz. ¿Do dónde salía esa fuerza? ni ella sabía.
-No creo que un recuerdo sea más fuerte de que yo esté aquí parada. ¿No crees?- Musitó algo en un tono de voz más fuerte que el necesario. Quizás porque quería dejarlo en claro. O porque le daba cierto coraje que él se empeñara en recordarle lo que que ella quería olvidar de una vez.
Miró con atención lo que él hacía. Dio un leve respingo en el mismo lugar en donde estaba, pero casi sin moverse. Había acertado y se le había pegado. Lo cual era completamente extraño. Una sonrisa traviesa se cruzó por sus labios en esos momentos pero no argumentó nada. Tan solo soltó un leve bufido divertido que apenas era audible.
Sin más tomó la flecha entre sus manos. Ahora no era tan agradable como se le hacía antes. Por lo cual arrugó la nariz un tanto y guardó la flecha sin tan siquiera mirarla mucho. -Vaya. Esto es verdaderamente extraño.- Comentó mientras guardaba la flecha con cuidado en su lugar correspondiente. Con cierta sonrisa dibujada en sus labios.
Volteó la mirada hacía otro lado. ¿Hacía cuanto no oía tan siquiera noticias de su madre? Hacía mucho. Quizás no podía admitir que quizás la extrañaba un tanto. Como quiera era su madre y eso no lo podía negar. -Dudo que mi madre me necesite.- Contestó rápidamente en tono irónico. -Y que yo la necesite a ella.- Completó mientras miraba hacía otro lado e intentaba no pensar en mucho. La mención de la boda la hizo recordar la noche anterior por lo cual sus ojos se abrieron un poco más de lo normal y tragó saliva algo fuerte. Era algo inminente, pero aún le aterraba. -Supongo que tendrá que venir. No sé, tampoco es como que la necesitaré a aquí-
No, todavía ella no había muerto, pero le era imposible pensar en lo que podía pasar. Ella ya había intentado quitarse su vida una vez y a veces, le aterraba la idea de que volviese a considerarlo. Más de una vez había soñado con la imagen de ingresar a la casa de Katniss y encontrarla sin vida. La idea, desde que se había aparecido como una pesadilla, lo perseguía constantemente, aunque intentaba quitarla de su cabeza para poder aparentar ser una persona normal. Iba a intentar confiar en ella y sus palabras.
Ella pareció sonreír al menos cuando él logró hacerse con la ardilla, y Peeta asintió con la cabeza, porque sabía lo extraño que era que hubiese logrado hacerlo. Al menos, aquello dejaba de lado la discusión sobe Gale. Tal vez ahora era el chico quien necesitaba superarlo. Darse cuenta que solamente quedaban ellos dos en este mundo apagado. Y que nadie iba a separarlos.
Su respuesta irónica hizo que el rubio alce una ceja, aunque no dijo nada. Estaba casi seguro de que Katniss extrañaba a su madre y la necesitaba, pero que ella no lo iba a admitir ni por todos los panecillos con queso del mundo. - Estoy seguro de que sería bueno para ambas compartir algo como aquello - le dijo, evitando su mirada y concentrándose en patear una ligera piedra que se encontraba cerca de su pie - De todas formas… Falta algo de tiempo.
Se encogió de hombros, como si el asunto fuese mucho menos delicado y le tendió la mano, para luego aferrarla con firmeza. Luego se hizo de la mochila y, finalmente, decidió que era momento de hacer lo que ella desease. Si prefería escaparse de los recuerdos del bosque y del pasado, él la ayudaría sin chistar. Aunque dudaba poder quedarse callado con algunas cuestiones.
- Volvamos a casa. Y sabes que no te dejaré morir - terminó por decir. Tiró de ella para retomar el camino de regreso, que parecía ser mucho más corto que el de ida. Alejarse de lo verde para internarse de nuevo en lo gris no era muy tentador, pero Peeta estaba dispuesto a dejarse hundir con ella para después volver a sacarla a flote. Al localizar la reja, la ayudó a pasar por debajo. Todo parecía ser mucho más silencioso y triste allí. Al menos tenían ardilla fresca para cenar…
Sí, lo soy. Al menos la última vez que revisé. Oh… pero, ¿es al menos una sorpresa agradable?
Más que agradable. No sé nada de ti desde… bueno, desde antes de todo lo que pasó.
¿Que me cuentas de ti? ¿Dónde has estado?
Me alegra que hayas vuelto. Katniss ya necesitaba de una amiga

Hola, Peeta.
¿Madge? ¿Eres tú?
¡Esto sí que es una enorme e inesperada sorpresa!

¿Las mujeres tienen un morbo con la cocina?

Lástima que mis menús ya tengan destinataria
Si tiró en el suelo junto a él, pero sin prestarle atención a lo que él hacía. Como si intentase no tener que pelearle o algo parecido. Casi de mala manera le quitó el arco de las manos y se acomodó en el incómodo suelo que ahora estaba lleno de rocas. Trató de ignorar como aquellas rocas debajo de sus piernas molestaban centrándose en el arco que tenía en sus manos con detenimiento.
Ahora miles de cosa volvían a su mente con claridad. Los momentos que había vivido en ese mismo lugar con Gale, y que quizás no quería recordar. O que quizás no debería recordar si no quería seguir haciéndose daño a sí misma como casi siempre hacía. El masoquismo al parecer era algo que le encantaba casi sin darse cuenta.
Con el rabillo del ojo podía observar los movimientos de él, pero sin mirarlo fijamente, evitando a toda costa cualquier otro tipo de comentario de parte de él que ella pudiese contestar de la manera que menos quería. Sus manos se movían ágilmente por el arco tratando de arreglarlo de la manera más sencilla, pero su mente estaba muy distante como para poder fijarse con claridad en lo que hacía.
Escuchó como él le pedía perdón, y en cierta forma se sintió mal consigo misma por la forma en que casi siempre terminaba ella tratándole de la peor manera cuando él tan solo quiere ayudarla. Volteó la mirada hacía él con cuidado y tratando de mantener las facciones completamente inexpresivas. -Sí, como digas. Pero lamentablemente no podemos dar atrás al tiempo.- Masculló ante las palabras de él, volviendo la mirada nuevamente al arco.
Sintió como él le acomodaba el mechón de cabello y sonrió levemente de lado casi sin que en sus labios se pintara la sonrisa. Aunque estuviese enojada, él tenía el arte de poder ponerla de algún buen humor. -¿Celos?- Preguntó confundida. ¿Acaso no le había dejado más que en claro que él era el único? Entrecerró los ojos un poco volviéndose hacía él. -Fíjate, no creo que tengas competencia. Así que los celos son sin fundamentos.- Comentó completamente desinteresada colocando la cuerda del arco casi en su lugar.
Siguió con la mirada lo que él hacía pero no directamente. Lo observaba de manera tranquila y sin prestar mucha atención mientras lograba colocar todo en su lugar, recordando como iba cada cuerda en el ya tan dañado arco. Quizás tan dañado como ella misma. No podía evitar verlo como un niño pequeño que de cualquier forma quisiera pedirle perdón por lo ocurrido.
Tomó en sus manos el panecillo que él le ofrecía y se lo llevó a la boca sin argumentar nada. Tan solo asintiendo ante ello. Escuchó lo que él decía y arrugó la nariz levemente. Si él había acabado con el arco roto, no quería imaginarse luego. ¿Algún herido? No era algo con lo que quería contar, y menos él herido. -Creo que mejor nos regresamos.- Masculló colocando por último la cuerda, aunque no le convencía del todo como había quedado. Y no estaba segura de que esa era la manera en que iba.
Parpadeó rápidamente al sentir como él la besaba. Sonrió levemente correspondiendo de la misma manera el beso. Se dejó llevar sintiendo como si sus manos fuesen a dejar caer el arco de sus manos. Enarcó una ceja hacía él. -Digamos que no haces desastres. Si no, que no eres hábil para algunas cosas.- Trató de arreglar lo que él había dicho. Lo menos que él hacía eran destrozos. Al menos no con ella, al contrario. Estaba logrando lo que se podría decir nada había logrado en bastante tiempo.
No acotó absolutamente nada, pero la verdad es que algunas veces deseaba volver el tiempo atrás para mejorar algunas cuestiones. Tal vez si ellos no hubiesen ido a los Juegos del Hambre, éstos continuarían existiendo porque la rebelión no hubiese tenido lugar alguno. Podría ser egoísta, pero Peeta prefería mil veces la felicidad y salud de Katniss que la de cientos de personas sin rostro, por lo que hubiese escogido aquella opción de haber podido. Sin embargo, sabía bien que lamentarse sobre “lo que hubiese ocurrido” no iba a cambiar nada y era un desperdicio de tiempo.
Que ella dijese que no tenía competencia alguna le recordó a esa vaga y oscura memoria, que lo remontaba a la cueva en la Arena. Le echó una mirada significativa y suspiró. La verdad es que los celos siempre habían estado y Peeta no podía competir contra un recuerdo, que continuaba marcado en él por haber estado presente tantos años, incluso cuando el chico no estaba siquiera en los planes de Katniss. Probablemente aquello era lo que mas le pesaba.
Alzó las cejas cuando ella dijo que era mejor regresar, terminando de reparar el arco dañado. ¿Regresar a la oscuridad? ¿A esas habitaciones tristes y grises? Allí en el bosque estaban envueltos en vida, de aire fresco que limpiaba sus pulmones. Ella misma había dicho que aquel era su lugar. ¿Para qué ser tan masoquista? Un simple error de su parte no tenía por que arruinar todo.
Al menos, que ella le correspondiese el beso de la misma forma le dio una pista de que no todo estaba tan asquerosamente perdido. Sus palabras se suponían que tenían que ser de aliento, pero el chico nomas movió la cabeza de manera indefinida. - Los hago. Aunque no del todo… - dejó la frase en el aire y sonrió un poco, como si quisiese dejar el tema y no hacerse más problema por ello.
Se terminó el panecillo con velocidad y le quitó el arco con suavidad y sumo cuidado, para demostrarle que no pensaba romperlo de nuevo. Lo analizó con la vista, fijándose en lo que ella había hecho para arreglarlo, aunque en verdad su cabeza se encontraba pensativa, analizando todo lo que habían hablado. Unas cuantas preguntas se cruzaron por su mente, pero supuso que no serían adecuadas.
- ¿De verdad quieres volver? - preguntó en un murmullo. Volvió a suspirar y prefirió entonces, ser completamente honesto - No quiero que vuelvas a encerrarte… Tengo miedo de que no vuelvas a salir - admitir aquello fue más fácil de lo que pensaba. Hablar con Katniss de miedos y preocupaciones siempre había sido sencillo, tal vez porque para él ya se había hecho algo completamente natural con el paso del tiempo. - Y sobre los celos… La verdad es que, por momentos, creo no poder competir contra un recuerdo. Hay cientos de cosas que no he compartido contigo y… ya sabes.
Se encogió de hombros, porque creía que no era necesario decir el resto, que era más que obvio. Levantó la vista para ver una ardilla caminando sobre ellos y, sin pedirle permiso, volvió a cargar el arco y disparó despreocupadamente, como si no quisiese cazar de verdad y lo hiciera solamente por estar aburrido; la verdad es que lo hacía solamente para hacer algo. Se llevó una grata sorpresa cuando la ardilla cayó al suelo muerta frente a ellos, aunque con la flecha atravesando su estómago, lo cual no era realmente profesional.
- Vaya - comentó nomas, poniéndose de pie para ir por la presa, devolviendo sus armas. La sujetó e hizo una mueca de asco al ver el interior del animal algo salido para afuera, aunque le quitó la flecha sin problemas. Aquello le recordó a su padre, que siempre compraba las ardillas de Katniss, y por consecuencia aquel pensamiento le hizo meditar que había sido de la familia de la chica, ya que por diferentes motivos ambos habían quedado solos. La miró, tomando la ardilla de la cola y le pasó la flecha a Katniss para que la guarde con lo demás.
Hizo una mueca, no muy seguro de estar tocando un tema permitido - ¿Has sabido de tu madre? - quiso saber, acercándose a ella. Le tendió una mano para que se ponga de pie - Ya sé que nunca ha sido la madre ideal pero… no me parece que cortar todo el contacto sea lo indicado. Sospecho que se necesitan - se encogió de hombros. Luego sonrió un poco - Espero que venga cuando se nos ocurra celebrar nuestra boda de verdad. - Estaba por preguntar si creía que Gale también vendría, pero prefirió callarse la boca por su propio bien. Al fin y al cabo, Katniss tenía las manos cerca del arco.
Es un poco halagador y un poco obsesivo

Supongo que gracias
Su cuerpo seguía casi en la misma posición. Sentía como si se moviera estallaría en palabras que quizás luego se arrepentiría de decir. A pesar que su cuerpo ahora se contenía de coraje, parecía que no podía tomar todo ese coraje contra él. Al fin y al cabo la culpa en cierta parte había sido de ella por confiar en darle el arco y la flecha cuando él tan solo estaba aprendiendo. Aunque al menos quedaba la satisfacción de que no se había hecho daño a él mismo.
Notó como él básicamente le discutía lo anteriormente dicho. Por lo cual Katniss enarcó una ceja en dirección a él sin emitir palabras concretas. La castaña estaba tan abrumada que la mayoría de sus pensamientos no se cuadraban. Había pasado de risas extremas a una ira de la misma manera.
-Me he reído, vale, como digas. ¿Pero a qué costo?- Repostó las palabras de él mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho. Nuevamente su ceño se encontraba fruncido sin tan siquiera darse cuenta de sus propios actos. Evitó buscar la mirada de él, sabía que si se encontraban tan solo un momento cedería a cualquier cosa de la manera más fácil. Renegó internamente el efecto que él tenía en ella, ese efecto que hacía que ella no pudiese renegar ante él. Soltó un bufido. -Sí, los accidentes ocurren.- Repitió en tono de dejo las mismas palabras de él.
Aunque estuviese suficientemente de mal humor, no podía evitar que cierta diversión se le cruzara por el rostro. Él parecía un pequeño que habían tomado en plena travesura y ahora no sabía que hacer. Y de cierta forma ella era la mala del asunto. Lo que por un momento la hizo sentirse mal consigo misma, aunque el coraje seguía ahí, completamente latente. Y haciéndole, más bien recordándole, el arco roto.
Su mirada se clavó nuevamente en el arco roto. Al menos tendría que fijarla allí para saber que era lo que realmente le había sucedido, y cuan grave había sido. Sin tratar de prestarle mucha atención a Peeta, se fijó en el arco. Tan solo la cuerda se había salido de su lugar, no era nada que con tan solo ajustarse quedara bien. Con tan solo mirarlo detenidamente alguien como ella, se daría cuenta que no era nada tan grave como lo que ya había pasado ese arco que estaba lleno de marcas por todo lo sucedido.
Una sonrisa traviesa se cruzó en su rostro al ver como él hacía todo lo posible por repararlo y no verla a ella de mal humor o enojada. Mientras él se hacía con el arco para arreglarlo, ya ella sabía la forma exacta de como hacerlo. Pero prefería que él lo intentara al menos, y disfrutar internamente de la forma infantil en la que él lo había tomado.
-Dame.- Musitó mientras estiraba su mano en dirección a él con una expresión divertida que intentaba disimularla atrás de una de enojo. Pero era casi imposible ocultarla, nunca había sido muy buena ocultando lo que realmente sentía, y tampoco quería parecer completamente mala ante él. -Y deja de disculparte. Supongo que los accidentes ocurren.- Se encogió de hombros sin prestarle atención, y aún sin decirle que todo era tan fácil de recomponer con tan solo ajustar la cuerda que se había salido de lugar.
Ante la mención de Gale arrugó la nariz y miró hacía otro lugar. Era la última persona que quería recordar en esos momentos. Al menos por ahora, Gale no era uno de sus recuerdos más gratos. Y dudaba mucho que lo fuera por algún tiempo. Aunque internamente tendría que admitir que Gale sí sabía cazar de manera tan eficaz como ella. O quizás mejor. -Deja a Gale fuera de eso.- Contestó con voz fuerte en cierta forma. -Y pásame eso de una buena vez.- Su voz sonaba como si estuviese completamente de mal humor, pero ya no lo estaba como en un principio.
Con cuidado se arrodilló al lado de él casi quitándole el arco de las manos. Aunque él le repostara sus palabras, sabía que ella podría arreglarlo con tan solo unos cuantos toques sencillos y sin mucho táctica.
Peeta agradecía internamente que ella no hubiese optado por empujarlo como había hecho en ocasiones anteriores, porque el suelo del bosque estaba repleto de piedras y ramas que hubiesen terminado clavadas en sus palmas de un modo molesto e incómodo. De todas formas tenía que admitir que probablemente Katniss no tuviese la misma fuerza física de antaño, por lo que con un poco de suerte tal vez podría hacer que él se tambalease en su lugar.
De soslayo notaba el enojo en ella, que por instantes parecía a punto de estallar y, por otros, aparentaba disminuir. Estaba desconcertado y curioso de saber que era lo que se le pasaba por la cabeza a la chica, pero algo le decía que no era momento para preguntarle, porque podía empeorar las cosas. Una palabra fuera de lugar y podía echar todo a perder sin proponérselo.
Ella le pidió el arco, pero Peeta continuó tratando de engancharle la cuerda, aunque apenas probaba tensarlo ya se volvía a salir, haciendo que el joven arrugarse levemente el ceño ante sus torpes intentos. Finalmente, el tono de Katniss cortó el aire de manera fuerte cuando Gale salió en el tema de conversación, haciendo que el rubio la mirase con una mezcla de disculpa y mal humor. Finalmente ella se arrodilló a su lado y le quitó el arco, algo que él no intentó evitar. Sus ojos siguieron las acciones de ella un momento antes de apoyar la cabeza en el tronco y mirar las copas de los árboles.
Lanzó un suspiro, estirando su pierna falsa y acomodándola sobre la tierra. ¿Por qué había tenido que sacar al ex mejor amigo de Katniss como tema a colación? Sabía lo que significaba para ella y, sin embargo, le había sido imposible comentarlo. Tal vez porque, estando allí en el bosque, sabía que aquel joven sería de más utilidad para ella y, además, aquel lugar había sido un lugar de encuentro para ellos durante años. Y Peeta no podía hacer nada contra eso.
- Perdón - murmuró finalmente, sin apartar la vista de las plantas. Arrancó una hoja de un arbusto cercano sin necesidad de moverse de su sitio y comenzó a romperla con tranquilidad, manchando sus dedos de un color verdoso - Es que… simplemente pienso lo que ha sido este lugar en el pasado y no puedo evitar lamentarme de no haber podido compartir estas cosas contigo en tiempos más felices.
Volvió a mirarla, embozando una pequeña sonrisa completamente sincera. Encogió ligeramente sus hombros y estiró una mano para correrle un mechón de la cara a Katniss, que se había soltado de su trenza - Parece que los celos no se han tomado la molestia de morir - comentó, bajando la voz.
Terminó de arrugar la hoja y la lanzó, casi deshecha, a unos pocos metros de ellos. Sabía que era una estupidez decir aquello después de todo lo ocurrido la noche anterior y recordó la promesa de Katniss, de casarse con él en un tiempo. Se abrazó a sí mismo por el torso, meditando. Había logrado que ella volviese a ser la de antes, al menos por un momento. ¿Cómo sería cuando volviesen a la casa, a la oscuridad de las habitaciones tan heladas? ¿Volvería a pensar en Gale, en lo ocurrido en el Capitolio y se derrumbaría, solamente por sus comentarios?
Decidió hurgar en su mochila y le tendió un panecillo, tomando otro para sí mismo, ya que necesitaba tener la boca ocupada. Al morder el alimento, masticó en silencio, disfrutando de su textura y sabor, a pesar de que estuviese frío. Al tragar, clavó los ojos en el arma - ¿Vas a dejarme probar de nuevo o me vas a regresar a casa? - quiso saber, sabiendo que le aterraba pensar lo que pasaría si volvían y dejaba a Katniss sola.
Sabía que había dicho cosas que no debía y actuado con torpeza, por lo que se inclino en dirección a ella para besarla, sonriendo un poco sobre sus labios a modo de disculpa y con una extraña timidez bien actuada - Prometo no hacer más desastres. Aunque siempre me las arreglo para hacerlos…¿No? - bromeó para aligerar el ambiente.
Ahora reía, quizás como nunca lo había hecho. Quizás por las cosas que él hacía, y sin contar de lo agradable que se le hacía estar allí con él. Compartiendo aquella única cosa. Aunque sus risas ahora parecían cobrar vida, cosa que desde hace mucho tiempo le faltaba. Pero ahora que lo tenía a él parecía que todo volvía a acomodarse en su lugar sin mucha dificultad.
-Deberías.- Afirmó las palabras de él. Ella era lo suficientemente buena con el arco y la flecha como para tomar cualquier tipo de palabras positivas como un halago. Y al menos él no le había hecho perder la paciencia, o uno de los dos había salido lastimado por todo aquello de jugar con el arco y la flecha.
-Aunque yo no hago cumplidos, digo la verdad.- Se encogió nuevamente de hombros sin prestar mucha atención a aquello. Al parecer no estaba logrando su cometido de hacerlo un cazador como ella, pero el intento estaba allí. Nunca había sido una muy buena maestra, ni siquiera con Prim. Quizás por la falta de paciencia, o quien sabe por que.
Hizo caso al gesto de él y tomó el paso nuevamente. Caminó con tanto cuidado como sabía. Pisando sin hacer mucho ruido, y mirando atenta el suelo. Quizás había perdido un tanto el ser tan diestra en aquellos campos, pero habían cosas que no se olvidaban jamás. Y menos cuando había pasado toda su vida allí.
Sabía perfectamente como caminar sigilosamente por todo el bosque. Pero a él se le hacía sumamente difícil. Además de saberse todo aquel camino casi de memoria. Tantas veces que lo había recorrido con Gale, que ya sabía todo de allí. Aunque ahora Gale no fuese uno de los recuerdos que quería que dominaran su mente, no por ahora. Soltó un leve bufido, que luego se arrepintió, al oír como las hojas crujían debajo de sus pies con fuerza. Trataba de no exasperarse, y de guardar la calma. Tenía que recordarse que no ganaba nada si peleaba.
Katniss dio un paso atrás al fijarse en los movimientos de Peeta. Él había divisado algo que ella no. Quizás estaba muy pendiente a no hacer ruido, que no había visto el ciervo que se había parado a beber agua. No colocó objeción y simplemente observó lo que él hacía. Rogando internamente que no se hiciera daño con el arco.
Con sus ojos siguió el movimiento de la flecha que él acababa de disparar. No estaba segura de que lo haría completamente bien a la primera. Más bien, tercer intento de tomar el arco. Pero al menos podría estar tranquila de que no se hiciera daño él mismo. Aunque al parecer él no estuviese teniendo mucho cuidado con eso por la forma errónea en la cual había tomado el arco.
Se quedó completamente quieta, en el mismo lugar, simplemente observando. Su mente se había vuelto a abrumar como casi siempre le sucedía cuando más de una cosa pasaba a la vez. Ahora no sabía como reaccionar. Culpaba aquellos juegos que habían vuelto su mente una contradictoria que hacía que no supiera que hacer en los momentos exactos, o que simplemente desaparecieran las formas correctas de reaccionar o contestar a las situaciones.
Arrugó la nariz, y sin darse cuenta ahora sus manos estaban completamente tensas. Al igual que su espalda que parecía estar erguida completamente derecha, sin movimiento alguno. Soltó un suspiro y miró al suelo para luego cerrar los ojos con fuerza. Comenzó a repetir las cosas más sencillas dentro de su mente, yendo desde su nombre hasta a cual Distrito pertenecía.
Volvió a mirar en su dirección ahora notando con más claridad como la cuerda del arco yacía rota. Trató de tomar las cosas con mayor cuidado posible. Y antes el “lo siento” de él, no emitió palabra alguna. Y soltó un bufido bajito. Pero el rostro que él había hecho, de niño pequeño, la llevaba al borde de reírse bajito. Pero quizás el coraje que tenía no la llevaba a ese punto.
-¿Lo sientes?- Comenzó a hablar. Su voz se había elevado. Por lo cual se recordó respirar. Tomó un respiro hondo, y recordó que quizás peleando, no iba a ganar nada. Y mucho menos que el arco por arte de magia se arreglara. Pero nuevamente su mente jugaba con ella. -Supongo que después de todo, no fue una muy buena idea esto.- Arrugó la nariz al tiempo que soltaba el ajuste que ella misma había formado en sus manos.
Tratar de recordar cumplidos por parte de Katniss era incluso más difícil que intentar no hacer ruido al caminar por el bosque. Peeta sabía muy bien que ella no era realmente una fanática de las palabras, en especial en aquellos tiempos bastante grises y opacos, por lo que podría considerarse toda una hazaña personal. Ahí iba otra de las cosas que marcarían la fecha como algo digno de ser recordado.
Que Katniss se tomase un tiempo para responder, le creó un mayor malestar interior al joven, esperando que ella largase uno de sus comentarios propios que podrían cortar el aire como un cuchillo. Incluso, estaba esperando un empujón o algo por el estilo, pero por suerte aquello no llegó. Ella estaba tensa, bien erguida y con los ojos clavados en la cuerda rota que él sostenía. Tal vez había logrado superarse a sí mismo en grados de torpeza, después de todo.
El tono de voz elevado de Katniss retumbó en el silencioso bosque. El sonido a sus espaldas le indicó que el ciervo la había escuchado y había huido, pero la verdad es que no le importó en lo absoluto teniendo en cuenta que su única arma letal estaba dañada completamente en sus manos. Notó sus expresiones de molestia y supo que ella se estaba conteniendo, lo que agradeció profundamente en su mente. Sin embargo, Peeta se aferró con fuerza a los restos del arco de manera que se sintió más seguro y firme.
- Sí que fue una buena idea - se apresuró a contradecir casi balbuceante, como si fuese un infante discutiendo algún capricho. A pesar de eso, su rostro se tornó algo serio cuando frunció ligeramente el entrecejo, clavado con firmeza sus ojos en los de la chica que amaba - Has salido. Te has reído - enumeró, remarcando la última palabra como si arrastrase las sílabas - Los accidentes pasan, Katniss. Creí que ambos lo sabíamos bien. Que pases un buen rato recompensa esto con creces.
Se encogió de hombros, como si estuviese diciendo una obviedad. No soportó más mirarla y examinó el arco, del cual no comprendía muy bien como estaba armado, pero lo pudo suponer con solo observarlo. Tal vez podía arreglarlo, aunque no fuese la persona más útil ni ágil para estos asuntos. Eran esos momentos donde se daba cuenta de lo diferentes que eran con Katniss en muchas cosas.
- Y de verdad, lo siento - remarcó, sin levantar la vista del instrumento. Notaba que sus facciones demostraban tanta dureza como arrepentimiento. Lanzó un bufido al darse cuenta de que la cuerda no parecía poder sujetarse como era debido y se sentó en el suelo, apoyando la espalda contra un tronco, dejando la mochila a un lado para concentrarse mejor - Si me enseñases como hacerlo, podría arreglarlo - se vio obligado a sugerir, echándole una rápida mirada.
Observó el arco y sus propias manos, decoradas con algunas quemaduras, pero que no eran manos de cazador. Peeta no era como Katniss en ese sentido y por eso mismo, había estado celoso de su mejor amigo durante mucho tiempo, sospechando que Gale podía entenderla de modos que él no lograba. Sin embargo, sabía que al menos el modo que tenía para complementarse con Katniss era lo que ella necesitaba para estar en paz e intentar ser feliz.
- Sospecho que Gale no te daba estos problemas - murmuró, casi entre dientes, chasqueando la lengua al notar que no tenía caso que intentase seguir arreglando el arma si no tenía ni idea de como se hacía, por lo que soltó la cuerda que había estado intentando enganchar a la madera.
No tenía claro en su mente cuando había sido la última vez que se había permitido reír o tener algo que se pareciese a la diversión. Y ahora se reía de ver como él no podía imitar la agilidad de ella con el arco y la flecha. Ella ya lo sabía de memoria, pero enseñarle a otra persona no era algo que se le diera del todo bien. Y menos cuando tenía la pequeña distracción de que era Peeta a quien le intentaba enseñar, principalmente, como no acabar con una flecha atravesando su cabeza en uno de sus intentos de caza.
A pesar de que su altura no era de mucha diferencia se le hacía un tanto difícil acomodarse para servirle de maestra con el arco. Acomodó sus manos sobre las de él, colocando el arco en la posición correcta entre sus manos. Dio un leve movimiento hacía atrás al sentir como él se había volteado y la había besado demasiado rápido como para ella reaccionar de manera completa. —No es mi culpa que el estudiante se distraiga tan fácilmente.— Argumentó parpadeando rápidamente ante ese contacto momentáneo. Enarcó una ceja ante el comentario, pero no pudo evitar sonreír torcidamente de lado.
Apretó más sus manos a las de él para así tensar el arco tratando de seguir la misma dirección de los ojos de él, aunque no veía bien que era lo que él apuntaba. Se limitó a seguir lo que él hacía, tan solo guiándole a tomar el arco de manera adecuada. Soltó un suspiro tomando así el aire suficiente para no darse por vencida. Si no, seguir ayudándolo, y compartir ese momento que quizás se podría definir como único.
Dio un pequeño respingo al momento en el que él soltó la flecha y su objetivo no hizo más que salir volando sin más. Su vista se dirigió a aquello que había caído que no era lo que hubiese querido que cayera atravesado por una de las flechas. Apretó sus labios tratando de ahogar una pequeña risa. Aunque no estaba logrando su cometido del todo, tenía que admitir que al menos la había hecho reír, aunque tratase de ocultar esas risas. No quería tampoco reírse de él, y quizás hacerlo sentir mal. Eso tampoco.
—Sí, algo es algo.— Admitió negando con su cabeza entre unas leves risas casi inaudibles. —Al menos tú puntería no está tan mala. Punto a tu favor.— Trató de darle ánimos con sus palabras, cosa que quizás nunca hacía, pero era hora de hacer el intento. Tomó lo que él le ofrecía con gesto divertido. Quizás no había logrado tomar la presa que quizás él quería, pero sí había logrado hacerla reír, y lo suficiente.
Se rió ante la respuesta de ella con total naturalidad y nada de vergüenza. Siempre había perdido la concentración cuando Katniss estaba cerca, o al menos eso recordaba. Cuando era niño, en las clases que compartían solía quedarse en silencio y mirándola fijamente, esquivando su mirada en cuanto ella se daba vuelta. Ella ya lo sabía, así que no se preocupaba demasiado por lo que pensase en la actualidad. No había secretos entre ambos desde que se habían convertido en lo único que tenían entre sí.
Sentía las manos de Katniss sobre las suyas, acomodando sus brazos para que pudiese apuntar de buena manera y aquel contacto le resultaba cálido y estupendo. En aquel lugar, en medio del aire fresco, la chica se convertía; era ella misma, como lo había sido antes de los Juegos del Hambre. Al menos, mientras durase en aquel ambiente, todo saldría perfecto.
Las risas de ambos se habían elevado en el bosque, llenándolo de vida, una vida que ya parecía ser completamente ajena a ellos y que ahora, estaban disfrutando de tomarla. Peeta simplemente adoraba ver los labios de Katniss curvándose en una risa, después de haberlos notado muertos y silenciosos durante tanto tiempo. Al menos debía sentirse orgulloso de eso.
- “Tan mala” - remarcó él ante lo que ella dijo, observando como ella se hacía con la fruta, encogiéndose de hombros con una sonrisa que escondía una risa - Debería sentirme halagado por eso, viniendo de tu parte. ¿No? - bromeó. Le hizo un gesto con la cabeza para retomar el paso, viendo que las aves parecían haber volado lejos de allí.
Caminar por el bosque hubiese sido completamente pacífico si no fuese por que las hojas de otoño esparcidas por el piso parecían estallar frente a las pisadas patosas del torpe Peeta. Sabía que cualquier animal a la redonda huiría en cuanto lo escuchase, pero cuanto más trataba de ser silencioso, peor era. No sabía si Katniss estaba perdiendo la paciencia o simplemente se estaba divirtiendo con su poca capacidad como cazador.
Habían pasado un buen rato andando, y a juzgar por el hecho de que Katniss no pusiese objeciones, ella sabía muy bien donde estaban posicionados, por lo que no se preocupó ya que dudaba que se fuesen a extraviar. Fue el sonido de un trote lo que le hizo detenerse y alzó las cejas con la simple imagen de un ciervo deteniéndose a tomar agua, algo que divisó entre las plantas a unos cuantos metros.
Peeta se detuvo y tensó el arco, colocando la flecha en posición. Aferró el instrumento con fuerza, casi sintiendo sus astillas clavarse en sus dedos, aunque no le prestó atención. Escuchaba perfectamente el chirrido de sus dientes al apretar la mandíbula por el simple hecho de concentrarse. Y disparó.
“Disparó”. La verdad es que la flecha cayó a sus pies porque su mano acompañó el movimiento del objeto. No se hubiese molestado por ello si no notase que la cuerda del arco colgaba hacia abajo, casi completamente desprendida de la madera que formaba el arma. Abrió la boca de par en par sin producir ningún sonido.
Katniss amaba ese arco. Sabía que en cuanto se volviese y ella viese el desastre, se desataría el infierno, teniendo en cuenta el carácter de la chica. Pero no podía quedarse allí y buscar el modo de ocultarlo, de modo que se volvió hacia ella y una expresión de disculpa en el rostro. - Lo siento - murmuró, arrugando la nariz. Su expresión parecía la de un niño pillado en medio de una enorme travesura.
—Ningún día histórico.— Bufó ante las palabras de él rodando los ojos y haciendo un pequeño ademán. Sabía que era difícil para ella hacer ciertas cosas, pero tratar nunca estaría demás. Sin contar el hecho de haber soltado su arco. Parecía completamente imposible, incluso ante los ojos de ella. Separarse de su objeto más preciado. —No me hagas arrepentir.— Enarcó una ceja con ademán divertido viendo como él no tenía la misma agilidad que ella.
Miró con cautela como él tensaba el arco, jamás de la misma manera en la cual ella lo hacía. Frunció los labios tratando de ocultar la diversión que le causaba verlo intentar, cosas que ella sabía de memoria. Trató de voltear sus ojos hacía otro lado al escuchar la pequeña confesión de él, que por poco la hace sonrojarse. —Venga, vamos.— Trató de restarle importancia a eso aunque cierta parte de sí sabía que era verdad.
—No es solo apuntar y disparar.— Soltó un suspiro bastante largo tratando de buscar la manera correcta de explicarle. Ella había aprendido por instinto, pero se le hacía difícil expresar aquello con palabras concretas. —Tienes que tener paciencia.— Admitió bajito. —Además de tener buena puntería.— Dijo haciendo un pequeño ademán con sus manos mientras hablaba. Siempre había sido buena con todo eso de la puntería, pero se le hacía todo un triunfo explicarlo de forma efectiva.
Dio un pequeño respingo al sentir el leve sonido de la flecha al salir del arco. Colocó una de sus manos sobre sus ojos al momento que la flecha tocó el suelo nuevamente, tal y como ella se había esperado. No pensaba regañarle, ni nada parecido. Pero le causaba diversión el rostro de él. —No está, tan mal.— Se encogió de hombros levemente. Tratando así de darle ánimos.
—Has tenido suerte de que la flecha no te hiciera daño a ti.— Dijo en tono divertido mientras se colocaba atrás de él. —Toma.— Dijo al tiempo que acomodaba el arco sobre él. —Tampoco es tan difícil.— Tomó el arco y lo acomodó en las manos de él de la forma en la cual ella lo hacía. Estando ella atrás para aguantarlo, sirviéndole así de maestra a él.
Estaba seguro de que Katniss se lo estaba pasando a lo grande, notando su enorme torpeza a la hora de tensar el arco, pero no le molestó. Incluso, se agradeció a sí mismo la falta de destreza que le sacaba alguna que otra sonrisa mal disimulada a la muchacha, de aquellas que extrañaba poder observar. Sin embargo, tampoco planeaba hacerle perder el tiempo. Saldría de allí con al menos un mínimo conocimiento sobre lo que estaba haciendo.
Se sonrió a sí mismo divertido ante la especie de vergüenza que invadía a Katniss frente a su confesión, aunque todavía no comprendía como ella no se terminaba de acostumbrar a sus recurrentes muestras de afecto que ya le resultaban tan naturales a él mismo. Las instrucciones de ella le hicieron largar un pequeño “bah” que no se molestó en ocultar, puesto que eran indicaciones bastante obvias. El problema era que él no era la persona con mayor puntería del mundo, aunque al menos contaba con un pulso bastante aceptable. Lo había descubierto en sus momentos de decorador de pasteles o pintor.
Pudo notar que ella estaba divertida ante la anécdota, y al parecer estaba esforzándose mucho por no ser completamente sincera y no “herir sus sentimientos” - Acabo de apestar - rió él con tranquilidad, asintiendo ante lo que ella le decía sobre que era una suerte no haber terminado con la flecha clavada en su cabeza. Dejó que ella le acomodara el arco en posición, colocándose detrás de él.
La verdad, es que el contacto de Katniss le recordaba a la noche anterior, y el hecho de sentir su aliento golpearle la nuca le producía una sensación agradable. Estaba intentando apuntar cuando giró levemente la cabeza para poder mirarla - Su cercanía me distrae, profesora - murmuró, con una sonrisa torcida asomada. No pudo con su genio y presionó sus labios contra los de ella un instante, antes de volver a lo suyo.
Pudo visualizar un pájaro grande y oscuro en un árbol cercano y volvió a apuntar, intentando hacerle caso a Katniss en sus indicaciones y obviar el hecho de que estuviese tan pegada a él. Respiró con lentitud, y extrañamente se tomó su tiempo para disparar. En cuanto lo hizo se escuchó un fuerte ruido y el pájaro voló con toda tranquilidad, aunque algo cayó al suelo del árbol. Peeta no pudo contener la risa al ver una fruta atravesada por la flecha en el suelo.
- Algo es algo - comentó entre risas, encogiéndose de hombros y yendo a buscar a su “presa”, colgándose el arco al hombro. Al tomarla, le quitó la flecha llena de jugo. Mordió la fruta y se la pasó a Katniss, divertido.

